El sol obligaba este fin de semana salir a la calle.
Cualquier pretexto, explicado con una ligera convicción en las expresiones utilizadas, nos facilitaría sin demasiada crítica familiar coger las llaves de la moto y no regresar a casa hasta pasadas las 3 de la tarde con la esperanza de encontrar la comida preparada. Pero en mi casa, estos sábados soleados y sin exámenes invitan a todos a buscar excusas y desaparecer, como yo, hasta la hora de comer con la esperanza de encontrar, como yo, la comida en la mesa. Así las cosas, todos nos vamos, desaparecemos y gastamos el tiempo que tenemos sin mayor explicación hasta la fatídica hora de comer, momento en el que regresamos a casa y coincidimos en el salón mientras nos miramos confundidos hasta que alguien pregunta: ¿ donde esta el número de telepizza ?
Estuve en la exposición que la Fundación Juan March organiza sobre Wyndham Lewis, escritor, pintor, crítico literario y fundador del vorticismo. Más de 100 obras entre retratos y pinturas nos muestran, perfectamente organizadas por fechas, como evolucionó y cambió la obra del curioso artista.
Cualquier pretexto, explicado con una ligera convicción en las expresiones utilizadas, nos facilitaría sin demasiada crítica familiar coger las llaves de la moto y no regresar a casa hasta pasadas las 3 de la tarde con la esperanza de encontrar la comida preparada. Pero en mi casa, estos sábados soleados y sin exámenes invitan a todos a buscar excusas y desaparecer, como yo, hasta la hora de comer con la esperanza de encontrar, como yo, la comida en la mesa. Así las cosas, todos nos vamos, desaparecemos y gastamos el tiempo que tenemos sin mayor explicación hasta la fatídica hora de comer, momento en el que regresamos a casa y coincidimos en el salón mientras nos miramos confundidos hasta que alguien pregunta: ¿ donde esta el número de telepizza ?
Estuve en la exposición que la Fundación Juan March organiza sobre Wyndham Lewis, escritor, pintor, crítico literario y fundador del vorticismo. Más de 100 obras entre retratos y pinturas nos muestran, perfectamente organizadas por fechas, como evolucionó y cambió la obra del curioso artista.
Magnífico el oleo de T.H. Eliot y magníficos los retratos a lápiz de muchos intelectuales de la época.